En esta ocasión los hados del destino que tantas veces me habían sido favorables, se olvidaron de mi. Se nos complicó el montaje de los muebles de la cocina y para cuando salí de casa ya era tarde.
Al llegar al aparcamiento y viendo que apenas quedaban unos rayos de sol en el horizonte, decidí un cambio de planes y me aposté en el acantilado de la playa para captar la silueta del bunker. Aun así, casi no había luz y las pocas fotos que pude hacer quedaron subexpuestas.
Las que os presento hoy son las únicas que he podido “salvar”.
La primera esta retocada con PS trabajándola por zonas: cielo, mar y rocas para intentar sacar lo mejor de cada una.


Aste buru ondo pasa! Buen fin de semana!